La inteligencia artificial comprende métodos computacionales que aprenden de datos o utilizan reglas para realizar tareas como clasificación, predicción, reconocimiento de lenguaje, análisis de imágenes o generación de contenido.
Una herramienta de IA para salud debe evaluarse por su utilidad clínica, calidad de datos, desempeño, seguridad, equidad, transparencia, privacidad e impacto en el flujo de trabajo.